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Trump dice que el DACA “probablemente está muerto”

Por DARLENE SUPERVILLE

PALM BEACH, Florida (AP) — El presidente Donald Trump dijo el domingo que el programa que protege a los inmigrantes traídos en forma ilegal a Estados Unidos cuando eran niños “probablemente está muerto”, lo que empaña aún más las frágiles negociaciones unos días antes de que se cumpla el plazo para lograr un acuerdo que impida un cierre del gobierno y que los demócratas condicionaron a que haya soluciones en el tema de la inmigración.

En el centro de la disputa se encuentra el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), creado por el presidente Barack Obama para amparar de la deportación a cientos de miles de inmigrantes jóvenes conocidos como “dreamers”. Trump, que ha adoptado una postura estricta contra la inmigración ilegal, anunció el año pasado que pondría fin al programa a menos de que el Congreso presente en marzo una iniciativa para una solución.

“El DACA probablemente está muerto porque los demócratas realmente no lo quieren, solo quieren dialogar y quitar los recursos que nuestras fuerzas militares tanto necesitan”, tuiteó el presidente republicano. “Yo, como presidente, quiero que vengan personas a nuestro país a ayudarnos a ser de nuevo fuertes y grandes, personas que lleguen mediante un sistema basado en el mérito. ¡No más loterías! #Estados Unidos primero”.

Los republicanos y los demócratas tienen fuertes diferencias sobre la financiación del gobierno, y las negociaciones se complicaron después de que los demócratas, cuyos votos son necesarios para aprobar la iniciativa de gastos gubernamentales, insistieran en que se incluyera el tema de la inmigración. La financiación del gobierno expira el viernes en la noche si antes no se llega a un acuerdo, y algunas áreas gubernamentales comenzarán a paralizarse.

Para enturbiar aún más el diálogo están los comentarios de Trump durante una reunión en la Oficina Oval, en los que cuestionó la necesidad de admitir más haitianos a Estados Unidos, así como de africanos procedentes de países “de mierda”, según personas cercanas a la conversación pero no autorizadas a describirla públicamente. Trump también declaró durante la reunión del jueves que preferiría que llegaran inmigrantes de países como Noruega. La Casa Blanca no ha desmentido que el presidente utilizó la palabra “de mierda”, aunque el gobernante sí rechazó algunas descripciones de la reunión.

Una persona cercana a Trump dijo a The Associated Press que el mandatario se pasó el jueves en la noche llamándoles a amigos y asesores externos para evaluar su reacción ante las declaraciones provocadoras que había hecho. Trump no mostró arrepentimiento, rechazó que sea racista y en lugar de ello culpó a la prensa de distorsionar el sentido de lo que había dicho, según el allegado, que solicitó el anonimato porque no está autorizado a revelar el contenido de una conversación privada.

El presidente también rechazó un acuerdo de inmigración preparado por un grupo de legisladores bipartidistas que asistieron a la reunión, al considerarlo insuficiente. El acuerdo prevé una vía para la naturalización de los “dreamers” después de 12 años, así como la canalización de 1,600 millones de dólares para la seguridad fronteriza, lo que incluiría el compromiso de Trump de levantar un muro a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México.

Los partidarios más firmes de Trump consideran cualquier alternativa para la naturalización de los “dreamers” como una amnistía a infractores de la ley.

El presidente ha dicho que cualquier acuerdo debe incluir financiación para el muro fronterizo, así como cambios con el fin de lograr que el sistema de inmigración sea una estructura más basada en el mérito.

El debate sobre el destino del DACA se lleva a cabo al tiempo que los legisladores enfrentan cuestionamientos de si Trump es racista.

La representante Mia Love, la primera republicana negra en el Congreso e hija de inmigrantes haitianos, denunció las declaraciones de Trump, las calificó de racistas y lo exhortó a que se disculpe.

“Me parece que eso mostraría un verdadero liderazgo”, declaró Love el domingo al programa “State of the Union” de la cadena CNN.

El senador republicano David Perdue, quien asistió a la reunión del jueves en la Oficina Oval, insistió el domingo en que Trump no dijo “de mierda” cuando se refirió a los países africanos.

“Les digo que él no utilizó esa palabra. Y les digo que hay una burda tergiversación”, declaró Perdue al programa “This Week” de la ABC. Señaló que el senador demócrata Dick Durbin y el senador republicano Lindsey Graham se equivocaron al indicar antes que ése fue el caso.

Perdue y el senador republicano Tom Cotton emitieron el viernes una declaración conjunta en la que afirmaron que “no recordamos que el presidente haya hecho esa declaración específicamente”. Cotton dijo el domingo a “Face the Nation” de la CBS que “no escuché” la palabra ofensiva.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, que también asistió a la reunión del jueves en la Oficina Oval, dijo que “no recuerdo que se dijera esa frase específica”.

Sin embargo, Nielsen si cuestionó la afirmación de Trump de que el DACA “probablemente está muerto”.

“No creo que el DACA esté muerto”, dijo Nielsen a “Fox News Sunday”. Afirmó que la propuesta bipartidista que el mandatario rechazó no aborda los aspectos centrales de seguridad que su departamento enfrenta, y que el gobierno de Trump no está interesado en “medidas a medias”.

Perdue señaló que “hay posibilidades” de lograr un acuerdo que proteja a los “dreamers”, pero que los demócratas necesitan actuar con seriedad.

En el programa “Meet the Press” de la NBC, el senador demócrata Michael Bennet defendió el acuerdo, lo describió como una “solución negociada basada en principios firmes” y dijo esperar “que la gente lo examine”.

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