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“Hasta luego” Gloria Milord, gracias por su legado

La líder panameña, Gloria Rodríguez-Milord (q.e.p.d.) junto al pintor nicaragüense Gerardo Hernández, del Centro Cultural de Batahola Norte, en Managua, en una visita para exponer sus obras en Ohio. Gloria Milord sirvió como intérprete voluntaria y asistió durante la estadía del artista, en mayo-junio de 2014. (LJL/Elvia Skeens)

Por ELVIA SKEENS

elviaskeens@gmail.com

ANDERSON TWP, Ohio (La Jornada Latina) — La comunidad hispana de Cincinnati, Dayton y el norte de Kentucky se reunió para despedir a la líder panameña, Gloria Milord, en la iglesia Inmaculado Corazón de María (IHM), en Anderson, el 17 de noviembre de 2018, en este mismo templo donde fue pionera del ministerio hispano y las eucaristías en español.

Durante la misa de cuerpo presente, el sacerdote Luis Gasparini describió a la iglesia IHM como “su hogar”, porque era el recinto desde donde trabajaba incansablemente para cumplir con su vocación innata de servir.

También, destacó que era una mujer humilde, con grandes cualidades de liderazgo para construir puentes y unir comunidades, recordando esa tenacidad como integrante del grupo fundador del Centro Hispano Su Casa.  

Siempre con una sonrisa en sus labios y esa dulce voz que la caracterizaba, vivía pendiente de todo lo que necesitaba su comunidad: asistencia para los enfermos, los niños, apoyo para familias inmigrantes, organización de jornadas religiosas y participación activa en fundaciones, entre una lista innumerable de deberes que asumía con mucha responsabilidad.

De la misma manera, estaba disponible para coordinar las presentaciones del grupo folclórico Que Lindo es Panamá (QLEP), el cual fundó hace 25 años, motivada por mostrar la cultura de su patria en el primer Festival Hispano de Cincinnati.

Y fue precisamente para la celebración del vigésimo quinto aniversario de este festival, en septiembre pasado, que La Jornada Latina tuvo una entrevista con Gloria Milord, quien recordó emotivamente aquella hermosa experiencia que dejó frutos, con un legado de enseñanza para las próximas generaciones de hijos y nietos.

Ella estuvo tan emocionada recordando ese momento, habló de cómo había pasado el tiempo y que era “tan hermoso” ver como esos niños que bailaban al empezar QLEP crecieron valorando las costumbres y tradiciones de la patria de sus padres/abuelos.

“Esa es una herencia que nadie se las puede quitar…son valores que transmitirán a sus hijos/nietos y el legado continuará”, explicó con firmeza.

Como trabajadora social -aunque se había jubilado para dedicarse completamente a su familia- seguía compartiendo sus conocimientos y aportando ideas a quienes laboraban con la comunidad latina en el estado de Ohio.

Con su misión docente, viajaba a distintas partes para dirigir jornadas de capacitación, conversatorios y sesiones académicas.  Su esposo siempre le acompañaba.

En el plano familiar, estuvo casada con el jinete panameño Guillermo Milord por 45 años y juntos criaron a sus hijos Giselle y Guillermo entre tradiciones bi-culturales.  

Sus platos de arroz, lentejas, porotos, pollo guisado y tajadas de plátanos nunca faltaron.

“Eso es parte de nuestra identidad, es algo que no debemos perder nunca, a mi nieta le encanta la comida panameña”, me dijo muchas veces.

Sobre sus vivencias culturales, recordó cómo trajo a Cincinnati máscaras de Diablicos Sucios, camisillas, sombreros pintao’s, distintas polleras y hasta un “Torito Guapo” para las danzas tradicionales.

Recuerdo que en una visita a Panamá viajó a Las Tablas y, de camino a la ciudad capital, paró en La Villa para comprar el atuendo multicolor de los Diablicos Limpios para su nieto Gavin.

Tenía una pollera de gala marcada en punto de cruz, color turquesa, que lució con donaire en

muchísimas presentaciones. Fue un regalo muy especial de su esposo Guillermo al cumplir 25 años de casados. 

Gloria amaba esa pollera, decía que la cuidaba mucho porque sería para su nieta Gianna.

Aunque las décadas pasarán, todo lo conservaba intacto. Sus nietos usaron los mismos vestidos típicos de sus hijos.

Hoy Gloria ya no está con nosotros, pero su legado deja huellas imborrables en la comunidad hispana/latina.

¡“Señora Gloria”, usted siempre vivirá en nuestros corazones!

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