Grupo peruano demuestra que “la cumbia es de todos”

La interacción con la gente es primordial para Jorge de Los Mirlos: “Dejamos que el público goce a su manera. Si quieren subir al escenario, bailamos con ellos”. (La Mega Nota/Hernán Gálvez)

Por HERNÁN GÁLVEZ, La Mega Nota

hernygalvez@gmail.com 

 

CLEVELAND, Ohio — Toda la hilera frontal de fanáticos bailaba frenética -sin entender mucho lo que cantaban- lo que Jorge Rodríguez, líder y voz principal de Los Mirlos, llama “cumbia psicodélica”.

El hijo de Jorge Rodríguez es el guitarrista principal y segundo vocalista. También se encarga de manejar las redes sociales del grupo. (La Mega Nota/Hernán Gálvez)

“Mira, esto es incomparable”, dice al final del espectáculo, señalando la línea de personas, gran parte estadounidenses, que esperaban su turno para tomarse una foto con la agrupación. 

Porque Jorge, sin que importe cuán grande o modesto es el evento, siempre se toma tiempo para compartir con sus seguidores. 

“Quienes ya nos conocen, lo aprecian, y es por eso que nuestro público pertenece hasta a tres generaciones. En Perú, vienen a vernos abuelos con sus nietos, todos cantando nuestras canciones. Y para quienes no nos conocen y les llama la atención nuestro estilo, aprovecho y les cuento un poco quiénes somos. Así sea en nuestro inglés masticado; el idioma musical es universal”.    

En Perú, la cumbia es un fenómeno social que va más allá de un ritmo que ameniza reuniones. Por muchos años fue vinculada a sectores pobres de la población, marginándola incluso al entorno delictivo. 

“Esa música es de ‘cholos’” -adjetivo racista y despectivo- era común escuchar entre quienes la despreciaban y caricaturizaban. 

Con más de treinta años de carrera, Jorge es testigo de excepción de cómo esta mirada clasista y perversa ha evolucionado:

“Con nosotros bailan blancos, cholos, negros, chinos, grandes, chicos, hombres, mujeres; la música está hecha para unir. Cuando venimos a Estados Unidos, se nos acercan ‘paisanos’ peruanos, pero también de otras partes de América a felicitarnos, siempre mencionando nuestra alegría en el escenario”, describe Jorge.

“Y es que sí, no importa qué día hayamos tenido, bueno o malo, nosotros mantenemos como regla no dejar de sonreír cuando interpretamos nuestras canciones. El público viene para divertirse, es nuestro deber regalarles esa sonrisa”, destacó.

Los Mirlos llegó a Lakewood, un suburbio al oeste de Cleveland, como parte de una gira que incluye Chicago e Indiana, entre otras ciudades de Estados Unidos. 

Es la primera vez que visitan Cleveland y la acogida fue tal que prometen volver pronto.

“Creo que a la gente también les llama la atención nuestra vestimenta, algo en lo que siempre nos fijamos mucho, ya que le debemos respeto al público. Nos gustan los colores llamativos, excéntricos, psicodélicos. Que nuestro escenario tenga luces multicolores, alternar las cumbias con sonidos de guitarra fuertes, “rockeros”, no muy comunes en las cumbias tradicionales”.

Cleveland fue testigo de esta diversificación del ritmo tropical esa misma noche. 

El grupo telonero “Hello 3D”, cuyo guitarrista principal no habla español, ni se había presentado en vivo anteriormente, tocó “covers” de agrupaciones legendarias como Chacalón y su Nueva Crema, Juaneco y su Combo, entre otros, con una maestría que hacía dudar de lo que afirmaban: “Es en serio. Esta es nuestra primera presentación como banda”.

“Siempre me gustó la cumbia”, cuenta Jake Fader, vocalista y líder de la banda. 

“Para mí, es la mejor música que puedo interpretar, la siento muy dentro de mí, es parte de mí. Encontré a Los Mirlos en una compilación de ‘chicha peruana’, que incluía a Chacalón, 

Los Shapis. Uno de mis mejores amigos es peruano. Estaba buscando las distintas reacciones culturales a la cumbia psicodélica como productor musical. Admiro a Los Mirlos y para mí es un honor haber tocado en el mismo escenario. Aún no lo puedo creer”.

Sobre el estigma de etiquetar a las personas no sólo por cómo lucen, sino hasta por sus gustos musicales, dice: 

¿Qué opino del racismo? Es la peor estupidez de nuestra especie, sólo demuestra ignorancia y pobreza de espíritu. La música sirve para unir”.

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