Discurso de odio, salud mental y violencia

ALFREDO YÁNEZ    

alfredo.yanez@lamegamedia.com 

Los recientes tiroteos masivos en El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, en los que murieron decenas de personas, han removido la emotividad de la sociedad estadounidense.

Según el sitio web de rastreo de tiroteos en Estados Unidos gunviolencearchive.org, estas fueron las balaceras número 250 y 251 que se reportaron en el país en 2019 y, en consecuencia, las alarmas se han activado.

Un mapa de Norteamérica, en el sitio gunviolencearchive.org muestra con puntos rojos las áreas donde han ocurrido tiroteos masivos, desde el 1 de enero al 17 de agosto de 2019. Desde este portal se puede revisar cada incidente, reporte estadístico y detalles. (gunviolencearchive.org)

Los críticos del presidente Donald Trump endilgan culpas a su encendido discurso anti-inmigrante, que incluso tildan de racista, otros señalan que se trata de la evidencia más palmaria de trastornos en la salud mental de aquellos que deciden atacar a sus semejantes.

Cada caso es distinto. Las autoridades catalogan los hechos con nomenclaturas técnicas como terrorismo doméstico, crímenes de odio, o abuso de opioides, aderezados con algún tipo de ideología supremacista que se alimenta de discursos políticos que no dejan claro hasta dónde se trata de construir en la diversidad y hasta donde de impedir el desarrollo de los pueblos.

Investigaciones recientes revelan que hay una media de nueve armas de fuego por cada 10 ciudadanos.

Adquirirlas, portarlas y utilizarlas son procesos simples, con pocas restricciones en algunos estados como Texas, donde la ley permite portar rifles semiautomáticos y no se requiere control de antecedentes, entrenamiento o límite de edad.

El presidente Trump llamó desde su cuenta de Twitter a republicanos y demócratas a unirse y sacar adelante una legislación de verificación de antecedentes que quizá podría “unirse a una reforma migratoria que se necesita desesperadamente”.

“Debemos sacar algo bueno de estos dos trágicos eventos”, agregó el mandatario.

Tras las más recientes masacres, se reabrió el debate sobre un mayor control de armas de fuego, especialmente en plena campaña electoral por las presidenciales de 2020.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, exigió a la Administración del presidente Trump que reforme la legislación para aumentar las restricciones.

“Nuestro país está bajo ataque desde dentro y continuar ignorando lo que está ocurriendo a nuestro alrededor solo llevará a más matanzas y más tragedia”, afirmó.

Los crímenes de odio y el apoyo a grupos radicales de violencia, como los supremacistas blancos, han aumentado de manera radical desde que Trump está en la Casa Blanca.

“Es un racista y aviva el racismo en este país, y no solo ofende nuestra sensibilidad, fundamentalmente cambia el carácter de este país y lleva a la violencia”, afirmó Beto O’Rourke, ex congresista por Texas y candidato a la nominación demócrata.

O’Rourke remarcó que en Estados Unidos ha habido un aumento en los “delitos de odio en los tres años de una administración donde tienes un presidente que ha llamado ‘violadores’ y ‘criminales’ a los migrantes mexicanos, aunque cometen crímenes a una tasa mucho más baja que los nacidos en el país”.

La política va de su cuenta, en intentos por posicionar un tema público como elemento de debate institucional de cara a las elecciones presidenciales de 2020.

Sin embargo, la situación de salud mental, el abuso de opioides y el incremento de ideologías supremacistas siguen afectando a los habitantes del país, que en definitiva son víctimas directas o indirectas de esta tragedia continuada.

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