Recuerdan a víctimas; cuestionan acciones

HERNÁN GÁLVEZ    

hernan.galvez@lamegamedia.com 

“Si podemos aprobar una ley de envergadura luego de todos estos años, nos aseguraremos que aquellos que fueron atacados no murieron en vano. Que Dios bendiga el recuerdo de aquellos que murieron en Toledo, Ohio”. 

Sentidas palabras del presidente Donald Trump, perfecto discurso de apoyo de un mandatario luego de una tragedia. El único problema es que la masacre ocurrió en Dayton, Ohio.

Víctimas de la masacre en El Paso, Texas. De izquierda a derecha, primera fila: Javier Amir Rodríguez, Andre Anchondo, Jordan Anchondo, Juan de Dios Velázquez, Arturo Benavidez, Angelina Englisbee. | Línea del centro, izq. a der: Leonardo Campos, Elsa Mendoza De La Mora, David Johnson, Raúl Flores, María Flores, Gloria Irma Márquez. | Línea inferior, izq. a der: Maribel Hernández, Margie Reckard, María Eugenia Legarreta Rothe, Sara Esther Regalado, Adolfo Cerros Hernández y Jorge Calvillo García.

Las críticas no se hicieron esperar, dentro de un marco de desconcierto social agravado por las recientes y casi seguidas muertes de inocentes por tiroteos masivos en distintas partes del país.

El sempiterno debate sobre la regulación de compra y venta de armas ha vuelto a dividir al país.

Pero no es la única crítica que hace tambalear la próxima candidatura del presidente.

Acusado siempre de mantener una retórica fuertemente racista, la conexión entre su “confusión” y el reciente tiroteo en El Paso, Texas -22 muertos- hizo que el resto de su discurso cayera aún peor en la sensibilidad de la gente:

“Con una sola voz, nuestra nación debe condenar el racismo, fanatismo, y supremacía de la raza blanca. Estas ideologías siniestras deben ser vencidas. No hay lugar para el odio en América”.

El hecho, luego confirmado por el perpetrador, como una acción premeditada para “matar a tantos mexicanos como fuera posible”, ha dejado cuestionamientos y eternas heridas emocionales.

“De parte de mis siete hermanos/hermanas, y los nietos/bisnietos de mi madre…ella no merecía morir en ese atentado de Walmart, donde estaba sola.  Era una mujer fuerte e independiente”, dice llorando Edie Hallberg, al referirse a Angelina Englisbee, una de las 22 víctimas fatales, de la masacre en El Paso.

“Eran personas maravillosas, humildes y amorosas; nunca le negaron ayuda a alguien que lo necesitara. Fueron la roca que mantenía a esta familia unida…la pareja más enamorada”,  destacó Raúl Flores Jr.,  sobre sus padres Raúl y María Flores.

“Es tan duro perder a la misma vez a dos personas a quien amamos tanto”,  expresó Bobby Loya, hijo de Leonard Campos y Maribel Loya.

“Perdí a mi hermano y a mi cuñada.  Los dos hicieron un acto heroico ese día”, recordó Gilberto Anchondo sobre su hermano Andre y la esposa Jordan, quienes pusieron su cuerpo de escudo para proteger del atacante a su bebé de dos meses.

Todos estos testimonios se comparten en un video publicado el 16 de agosto de 2019, en la cuenta de Facebook, de la ciudad de El Paso, Texas, ahora identificada con el perfil #ElPasoStrong. 

Patrick Wood Crusius, el asesino de Texas de tan sólo 21 años, había publicado un manifiesto abiertamente anti-inmigrante momentos antes de la tragedia.

Hasta abril del 2017, Crusius compartía entusiastas mensajes en su cuenta de Twitter de apoyo a Donald Trump. De un momento a otro, dejó de publicar.

Connor Stephen Betts, el asesino de Dayton -10 muertos, incluido él mismo-, tenía sólo 24 años. Hasta donde van las investigaciones, no tenía una motivación racista o política.

Sin embargo, comparte un elemento clave con Patrick Crusius: ambos adquirieron sus respectivas armas con facilidad.

Hay otros detalles reveladores acerca de Betts, originario de Bellbrook, Ohio: la mayoría de sus interacciones en redes sociales, por el contrario, atacaban a Trump y al movimiento de supremacía blanca.

Incluso condenó, sólo unas horas antes de perpetrar su propia matanza, el ataque en El Paso a través de Twitter.

En la escuela secundaria, fue suspendido e investigado cuando se le descubrió una lista de compañeros a los que quería matar y violar.

Sin duda, un rasgo sicológico que ahonda más la crítica sobre el control de armas.   

Las leyes de Ohio prohíben comprar armas a cualquier persona con delitos mayores.

Pero con un acápite ahora controversial: delitos mayores cometidos como adulto.

Cualquier investigación contra Betts como menor era imposible de acceder, ya que esas mismas leyes facultan a cualquier ciudadano de 23 años a solicitar la eliminación de sus antecedentes criminales como menor de edad.

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