Urge legislación que regule uso de armas

HUGO MARÍN   

hugo.marin@lamegamedia.com 

Las masacres en los Estados Unidos se han convertido en un mal habitual y aun no se visualiza una reforma radical en las leyes que regulan el control sobre armas de fuego en el país.

En los últimos años, se ha evidenciado una serie de propuestas con vasto apoyo popular, sugiriendo el requerir de forma obligatoria una estricta verificación de antecedentes para personas interesadas en obtener un arma, al igual que prohibir la venta al público de algunas de tipo militar.

Víctimas de la masacre en El Paso, Texas. De izquierda a derecha, primera fila: Javier Amir Rodríguez, Andre Anchondo, Jordan Anchondo, Juan de Dios Velázquez, Arturo Benavidez, Angelina Englisbee. | Línea del centro, izq. a der: Leonardo Campos, Elsa Mendoza De La Mora, David Johnson, Raúl Flores, María Flores, Gloria Irma Márquez. | Línea inferior, izq. a der: Maribel Hernández, Margie Reckard, María Eugenia Legarreta Rothe, Sara Esther Regalado, Adolfo Cerros Hernández y Jorge Calvillo García.

Sin embargo, a nivel federal no se observa interés de legislación ni un cambio que ayude a prevenir más matanzas masivas.

La Asociación Nacional de Rifles (NRA, por sus siglas en inglés) es un grupo de muchísima influencia en la política estadounidense.

Cuentan con aproximadamente cinco millones de miembros e invierten cantidades significativas de dinero en cabilderos para comprometer a políticos en favor de sus intereses.

La organización se opone abiertamente a propuestas para fortalecer las regulaciones sobre armas de fuego y está constantemente haciendo esfuerzos tanto a nivel federal como estatal para revertir restricciones existentes sobre la propiedad de armas.

Según reportes del New York Times, en el año 2016, camino a las elecciones, la NRA gastó $4 millones en cabildeo y contribuciones directas a políticos, más un estimado de $30 millones para la campaña del presidente Donald Trump.

Su presupuesto anual general es de aproximadamente $250 millones, destinado a programas educativos, instalaciones de armas, eventos de membresía, patrocinios, defensa legal y cabildeo político.

Cónsono con el dinero invertido para promover sus intereses, la NRA ha desarrollado una reputación de fortaleza en Washington que tiene el poder de influenciar en ocasiones decisivamente la elección o desbanque de un político.

Le endosa con sus votos y dirige recursos financieros como organización, al igual que el de sus miembros, para apoyar a defensores y derrotar opositores.

Por primera vez en ocho años, los demócratas tienen el control de la Cámara de Representantes. A pesar de estos avances para el partido, el campo de juego electoral de la Cámara todavía está inclinado hacia los republicanos, quienes tienden a estar a favor de los derechos de armas.

Aunque 2018 fue una elección de índole demócrata, la tendencia política puede eventualmente devolver el control de la Cámara a los conservadores.

La demografía también juega un papel fundamental en la Cámara, hay más distritos rurales con mayores niveles de posesión de armas que en los urbanos.

Acumular grandes mayorías a favor del control de armas en áreas urbanas hace poca diferencia para cambiar políticas.

No obstante, algunas de las leyes propuestas se han topado con otra barrera, el sistema judicial de los Estados Unidos.

En años recientes, la Corte Suprema ha dictaminado dos veces que el derecho a poseer armas personales, como pistolas, está consagrado con la Constitución.

La Segunda Enmienda dice que “una milicia bien regulada es necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho de la gente a tener y portar armas, no será violado”.

Los activistas en pro del control de armas señalan la cláusula introductoria como evidencia de que la enmienda estaba destinada principalmente a crear una milicia “bien regulada”. No obstante, en 2008, un tribunal dividido sostuvo que la Segunda Enmienda proporciona un amplio derecho a la posesión de armas de fuego que prohíbe el requisito estricto de registro de armas personales.

Desde ese entonces, los tribunales menores han desafiado las prohibiciones de armas de estilo militar impuestas por el estado, los requisitos de registro y las prohibiciones de portar armas de alto calibre en público.

El mayor obstáculo para nuevas leyes de control de armas a nivel nacional, coinciden muchos, es que el apoyo a la regulación parece reaccionario cada vez que ocurre una masacre o acto de extrema violencia.

La estrategia de la NRA, y la de políticos en favor de las armas, consideran otros, parece retrasar los esfuerzos legislativos hasta que la atención se vuelva hacia otro lado y las protestas se desvanezcan.

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