¿Qué significa un proceso de “impeachment”?

HERNÁN GÁLVEZ        

hernan.galvez@lamegamedia.com

CLEVELAND, Ohio —  Muchas voces se han alzado en pro de iniciar un proceso de destitución –“impeachment ”– en contra del presidente Donald Trump prácticamente desde que fue elegido.

Sin embargo, ningún intento de sus adversarios fue tan potente como esta última exposición pública: el mandatario habría solicitado intervención del presidente de Ucrania para “ensuciar” políticamente a Joe Biden y a su hijo, según la transcripción de una llamada entre los dos.

Esto fue publicado por un informante hasta ahora incógnito.

La conversación telefónica entre los dos presidentes existió, según notas oficiales de la propia Casa Blanca.

No obstante, el proceso de destitución no es tan sencillo.

Aun dando por hecho que la consulta tenga éxito, no deja de ser eso, al menos inicialmente: una consulta. Algo parecido a una acusación preliminar, en términos legales.

Se debe recordar lo que ocurrió con el presidente Bill Clinton: su proceso de destitución vio la luz, pero no prosperó.

El objetivo principal de esta atribución democrática es vacar al presidente.

El camino, una vez que el poder judicial aprueba los “artículos de destitución” (algo parecido a la “causa razonable”, haciendo un nuevo símil a un proceso criminal en justicia ordinaria) pasa por la también aprobación de los senadores.

Son 67 votos los que se necesitarían para que el presidente sea destituido, escenario altamente improbable en un Senado controlado mayoritariamente por el Partido Republicano.

Otro sin embargo: la sola proposición ya le hace daño al presidente.

Según una encuesta reciente, el 47% de estadounidenses piensa que el presidente debe afrontar el proceso de destitución, 6% más desde mayo.

Atención: afrontarlo, ergo, someterse a la investigación, lo cual no necesariamente significa que piensen que es culpable y debería ser vacado.

Políticamente, esta situación afecta su imagen.

Que el presidente de la nación más poderosa del mundo use su investidura para sugerir a otro mandatario que ataque a su rival político, demuestra dos cosas, según analistas: debilidad y desesperación.

Los oponentes de Trump –al margen de lo que ocurra con el proceso de “impeachment” – se victimizarán pero también usarán este supuesto abuso de poder para obtener réditos a sus campañas.

Si en algo coinciden  –tanto demócratas como republicanos – es que nada malo se le ha encontrado hasta ahora a Joe y Hunter Biden.

El presidente Trump ha pedido conocer al informante, a quien ha llamado “falso”.

Trump ha indicado que su intervención telefónica con el presidente ucraniano no guarda nada ilegal, y ha preferido “bombardear” en Twitter con ataques a quienes sólo le piden acatar una investigación.

La mayoría de analistas concuerdan que Trump demostraría un temple más democrático y conciliador si simplemente pregonara su inocencia, pero sin rechazar la posibilidad de ser investigado.

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