El folclore panameño, un crisol de culturas

YAHAIRA WEBBER   

yahaira.webber@lamegamedia.com 

CINCINNATI, Ohio    Panamá se conoce internacionalmente por su canal, la posición geográfica estratégica bañada por dos océanos, los destinos turísticos tanto de playa como de montaña, su variedad gastronómica  y por el lujoso traje folclórico de la mujer: “La Pollera”.

El folclore panameño rinde homenaje a la diversidad de culturas mostrando la identidad de grupos indígenas, mestizos, afrodescendientes y todo el legado multirracial que destacan a este país al que, por su forma de “s” acostada en medio de Norte y Suramérica, siempre le han considerado como “puente del mundo, corazón del universo”.

Los trajes típicos de Panamá son variados. Van desde los más sencillos que reflejan la vestimenta diaria de los campesinos, hasta lujosas piezas de gala, completamente confeccionadas a mano, con diseños únicos, cuyos encajes y bordados pueden fácilmente costar $10,000. 

Esto sin contar, las joyas y peinetas que son todas de oro, además de los “tembleques” – el juego de flores elaborado en perlas blancas o de colores que adorna la cabeza- que va desde $200-$1,500, dependiendo del tipo de cristales que se elijan.

Aunque no todas llevan sus prendas de oro porque el costo es elevado, se pueden comprar de fantasía fina, plata bañada, o la última tendencia de acero inoxidable dorado (2017) que se prefiere -por encima de todo-  porque no oscurecen, ni se dañan con el sudor. ¡Parece que estas sí perduran!

“Las prendas que salían antes se oscurecían rápidamente después del primer baile, eran baratas, y muchas personas las recubrían de liquido de uñas (brillo, del transparente), pero aun así había que invertir dinero para tener todo el ajuar. Las de plata bañada en oro son caras, pero más accesibles en comparación con las de oro que valen miles de dólares…las nuevas, las de acero inoxidable, son hermosas, con delicados acabados; no cambian de color, ni se pelan”, dice Zaida Alain, una panameña con más de 20 años de experiencia en el arreglo de “empolleradas” y alquiler de vestuarios.

Por ser un gusto tan caro, en Panamá, resulta muy bueno este negocio para rentar trajes folclóricos., en especial La Pollera.

Muchos estudios de fotografía facilitan todo el ajuar para una sesión; incluyendo vestuario, accesorios y maquillaje.

Además de la de gala, también están otras muy populares y vistosas, como la Montuna Santeña, que consta de blusa bordada con una sola arandela, un faldón a juego y tembleques de colores sobre un cabello recogido del que sobresalen dos trenzas.

La Veragüense puede ser blanca o de colores pasteles, y tiene la particularidad que la falda lleva tres secciones, o ruchas, en vez de dos, como las de gala.

Hay otras regionales como la de cintas, la de Antón, la chiricana y la popular ocueña, del Festival del Manito.

El hombre panameño también se luce con variedad. 

Destaca con su sombrero “pintao”, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2017, con sus camisillas blancas o bordadas, pantalones negros, sus zapatos “black and white” y su chácara tejida, que muchas veces lleva los colores o el mismo recuadro de la bandera panameña.

Usan también El Montuno, que es una camisa campesina con borde de flecos, elaborada en tela de “manta sucia” y un pantalón corto.  Sus accesorios: un sombrero de campo, chácara rústica, garrotillo, machete y cutarras en los pies.

Esta era la vestimenta de uso diario de los antepasados de Panamá. Los campesinos usaban la ropa para labrar los cultivos, sentirse más frescos ante el calor y con el sombrero protegerse del sol. 

La Coleta, La Camisa Tonosieña y el estilo chiricano, también reflejan otras variedades que se llevan con cutarras, un tipo de sandalia, elaborada del cuero de vaca  que todavía es de uso común en regiones del interior. 

En cuanto a bailes,  en la provincia de Los Santos se cultiva el tamborito santeño, de influencia española con sus tonadas al son de las “cantalantes”.

El Tamborito, es sin duda,  un elemento folclórico característico del panameño.

Predominan otras danzas como Cumbia Chorrerana, Cumbia Santenna, La Mejorana, El Punto, El Atravesao, El Baile del Torito Guapo, La Costeña, La Espina, El Molino y El Punto.

En la provincia de Darién se hace notar la influencia de la herencia africana  con El Bunde y El Bullarengue.

La provincia de Colón, en la región costera del Atlántico, aporta las danzas de Los Congos, y cada año se realiza un gran festival.

En la música, figuran los artistas típicos Ulpiano Vergara, Alfredo Escudero, Los Plumas Negras, Osvaldo Ayala, Dorindo Cárdenas y Samy y Sandra Sandoval.

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