“Good Boys”: A pesar de todo, siguen siendo niños

ABEL ZAVALA

azavala@lamegamedia.com

WEST CHESTER, Ohio  — “Good Boys” no es una película para compartir en familia.

De lo contrario, es para adultos y nos sirve como recordatorio de lo que fue ser pre-adolescentes y para mejor entenderlos hoy en día.

No es secreto que entre ellos hablan vulgaridades, y hay temas de sexo, drogas y alcohol, entre otras cosas, pero muchas de sus ideas son erróneas, algo que con diversión toca esta película.

En “Good Boys”, los tres jovencitos de 11 años –Max (Jacob Tremblay), Lucas (Keith L. Williams) y Thor (Brady Noon)– están comenzando su 6º año escolar y deben empezar a realizar cosas que todos los de su grado hacen, en vez de cosas de niños.

Y en lo que viene para ellos habrá situaciones en la que prueben el alcohol o vean escenas adultas en la computadora cuando busquen aprender a besar.

Pero el humor no se encuentra en sus acciones, sino en el hecho de que todo lo que hacen no es con mala intención y lo justifican con la forma de pensar de un niño.

Estas intenciones son experiencias por las que, de alguna forma, pasamos cuando éramos jóvenes.

“Good Boys” no glorifica lo que hacen los niños, nos recuerda que es normal para todos los jovencitos que están cambiando etapas, de niños a adolescentes.

La trama de “Good Boys” es simple.

Cuando Max es invitado a una fiesta de besos (“Kissing Party”) porque va a ir una jovencita de su edad, Brixlee (Millie Davis), no se lo puede perder para poder besarla – pero con su consentimiento.

El problema es que ninguno de ellos sabe besar.

¿Cómo van a aprender?

Lo primero que se les ocurre es usar el dron del papá de Max (Will Forte) para espiar a su vecina Hannah (Molly Gordon) ya que ella tiene novio.

Desafortunadamente para ellos, cuando usan el dron, Hannah y su amiga Lilly (Midori Francis) capturan el aparato.

Max necesita que se lo regresen ya que su papá le advirtió que es una herramienta de trabajo.

Cuando Max y sus amigos van a enfrentarlas para que les regresen el dron, Hannah y Lilly deciden no dárselo para enseñarles una lección, pero los jovencitos se llevan algo de valor para ellas.

Jacob Tremblay, Brady Noon y Keith L. Williams. (Universal Studios/IMDB)

Mientras intentan recuperar el dron, los tres buscan por internet como besar, pero no logran encontrarlo, llevándolos hasta ver un video de adultos.

“Ni siquiera se besaron”, comenta uno de ellos.

Además de Max querer ir a la fiesta, Thor –que tiene la voz de un ángel– decide no audicionar para la obra musical de su escuela porque uno de los niños le hace burla y Thor debe mostrarle que es un chico malo.

En una de las escenas. Thor quiere impresionar a todos asegurando que ya no es un niño y que ha probado la cerveza, a lo que se reta con cuatro tragos de una que tienen, rompiendo el récord de otro de su escuela que se ha tomado tres.

Al sumar el segundo, Thor les dice que ya se siente borracho antes de continuar.

“Good Boys” no nos divierte por lo crudo que es, sino por las justificaciones de sus personajes, que, a pesar de todo, siguen siendo niños.

Si ellos van a besar a alguien, lo van a hacer con permiso de la persona -o de la “muñeca de RCP”.

Si llevan con ellos drogas, no las van a tomar porque conocen el peligro.

Para ellos, lo lógico es llevarlas a una estación de bomberos y dejarlas en la entrada, en vez de tirarlas en el bosque porque no sea que un zorro se las tome y le haga daño a una ardilla.

Y aunque Max y Thor tienen sus razones para atender la fiesta, Lucas, el más dulce de los tres, no tanto, pero es la voz de razonamiento para ellos.

“Good Boys” es una película bastante divertida, aunque sí con humor crudo y con temas en películas con un elenco mucho más mayor que los tres principales.

Pero más que eso es una producción dulce con gran química de los tres que fluye con naturaleza.

Si Tremblay, Williams y Noon apenas se conocieron con este filme, no lo pareciera.

Espero ver más de ellos con el paso del tiempo.

“Good Boys”, con Jacob Tremblay, Keith L. Williams y Brady Noon, y dirigida por Gene Stupnitsky, estrenó el 16 de agosto de 2019.

Clasificada R por contenido sexual fuerte y crudo, drogas y alcohol, y lenguaje; todo involucrando pre-adolescentes.

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