Campos, granjas y diversión en otoño

ALFREDO YÁNEZ           

alfredo.yanez@lamegamedia.com

OSTRANDER, Ohio — Muchos piensan que en otoño todo es gris. No es así. Hay momentos y espacios llenos de colorido y diversión. Todos los sábados y domingos, hasta el 27 de octubre, estará abierta al público la granja Leeds Farm, con atracciones particulares que hacen disfrutar, al tiempo que se genera interacción con la naturaleza.

Ubicada en Ostrander, Ohio –a unos 50 minutos de Columbus, y dos horas de Cincinnati– abre sus puertas, de 10 de la mañana a 5 de la tarde.

Con las calabazas (“pumpkins”) como estandarte, ofrece una variedad de estancias a las que los visitantes pueden acercarse, para tener contacto directo, con algunos animales de granja como corderos, vacas, burros y cerdos.

También hay un lago, donde los pequeños disfrutan alimentando a los peces.

El lugar, convertido en parque de diversiones sencillo, cuenta con pista para carritos a pedales, ruta a motor por intrincados espacios, “polígono” de tiro para prácticas de “paintball”, cancha para rodar dentro de gigantescos tubos y paseos en originales trencitos hechos con materiales propios de una granja.

Mención aparte merece el espacio dedicado a las tirolinas (o tirolesas), que dejan salir altas dosis de adrenalina, tanto a grandes como a chicos, aunque aquí se debe tomar en cuenta que la altura mínima para participar es de 52 pulgadas.

“Son solo unos segundos los que tardas en las cuerdas, pero se hacen largos y muy divertidos por la gran cantidad de adrenalina”, comentó Sonia Cabrera, una colombiana de 19 años que optó por divertirse en la tirolina, durante buena parte de su estancia en el lugar.

Para Jacinto Romero, este destino resultó una sorpresa muy agradable.

“Yo no tenía idea de que cerca de Columbus hubiera un espacio dedicado a la familia como este, donde puedes caminar, respirar aire puro, disfrutar con los niños, e incluso comerte un ‘hot dog’, sin las prisas de la ciudad”.

“Yo disfruté muchísimo la carrera de los cerditos. Jamás imaginé que podría haber una competencia de velocidad entre cerditos. Me gustó el lugar y lo recomiendo. Hay que pagar un poquito a la entrada, pero los niños pequeños y los abuelos entran gratis, así que todo se compensa”, expresó Karina Ávalos, madre de dos chiquitos que disfrutaron las tirolinas para niños y los carritos a pedales.

La granja, además de sus atracciones, construidas, o ideadas a partir de los utensilios de la propia estancia, ofrece a sus visitantes una cómoda cantina donde se expenden refrigerios, y a un tiempo vende parte de su cosecha de calabazas –de todo tipo y tamaño.

Para más información visite www.leedsfarm.com.

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